Temporada de lluvias en Medellín: el buen uso del alcantarillado puede prevenir emergencias

La temporada de lluvias siempre pone a prueba la infraestructura urbana, y en el caso de Medellín y el Valle de Aburrá, el sistema de alcantarillado se convierte en protagonista silencioso. EPM adelanta mantenimiento permanente a la red de aguas lluvias para garantizar que el drenaje funcione adecuadamente, especialmente en momentos de precipitaciones intensas que pueden generar desbordamientos de quebradas, acumulación de agua en vías e impactos en obras de drenaje. Con más de 80.000 sumideros en el Valle de Aburrá, estas rejillas cumplen una función clave: captar el agua y conducirla hacia las fuentes hídricas cercanas, evitando encharcamientos que afectan la movilidad y la seguridad.

Aunque la empresa prioriza puntos críticos e históricamente vulnerables, el buen funcionamiento del sistema no depende únicamente de la intervención técnica. Cuando residuos sólidos, hojas, arena, grasas o materiales de construcción llegan a los sumideros, su capacidad de captación disminuye y el riesgo de inundaciones aumenta. Por eso, evitar arrojar basura en sanitarios o rejillas, mantener limpias las vías, usar canecas con tapa y entregar aceites usados en puntos autorizados son acciones sencillas que marcan una gran diferencia. Lo mismo ocurre en obras y construcciones, donde proteger materiales y evitar que el concreto llegue a la red es fundamental para prevenir obstrucciones.

La temporada invernal es un desafío compartido. Mientras EPM continúa con la limpieza y el mantenimiento constante del alcantarillado, la ciudadanía tiene en sus manos una parte esencial de la solución. Adoptar buenas prácticas y reportar oportunamente cualquier situación permite que el agua fluya correctamente y que la ciudad esté mejor preparada frente a eventos climáticos intensos. Cuidar el alcantarillado no es solo una tarea técnica: es un compromiso colectivo con la seguridad y el bienestar urbano.